Qué conocemos en la actualidad sobre este tema?:

  • El envejecimiento se asocia a una alteración de múltiples funciones corporales junto con un incremento de inflamación , lo cual conduce al inicio de la “fragilidad”. Esta fragilidad predice la posibilidad de enfermedad y muerte de manera más eficaz que la edad biológica.
  • La “fragilidad” está a su vez asociada a cambios en la microbiota intestinal, debido a las dietas restrictivas que realizan las personas ancianas.
  • La dieta mediterránea se asocia positivamente con la salud.

Cuáles son los nuevos hallazgos?:

  • La adherencia a una dieta mediterránea (frutas, vegetales, legumbres, aceite de oliva, aceitunas, frutos secos y pescados de mar), lleva a un aumento en la diversidad de la microbiota intestinal
  • , disminuyendo los marcadores que se utilizan para medir la “fragilidad” así como los marcadores de inflamación y mejorando la función cognitiva.
  • Estas asociaciones son independientes de factores relacionados al paciente, tales como la edad y el índice de masa corporal.

En el proyecto NU-AGE realizado en 5 países europeos (Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia) se investigó si el cumplimiento de la dieta mediterránea durante 1 año en adultos mayores, podía modificar la microbiota intestinal y de esta manera reducir la “fragilidad”.

Los resultados de dicho estudio confirmaron que la dieta mediterránea produce disminución de los marcadores de “fragilidad” a través de alteraciones en la microbiota intestinal, promoviendo de esta manera un envejecimiento más saludable.

Publicado en la revista médica Gut 2020; 0:1-11.